domingo, 7 de febrero de 2010

The road (La Carretera)

Si recapacito un poco, La Última Parada se ha convertido para mi en esa buhardilla abandonada en la que uno guarda aquello de lo que le cuesta desprenderse emocionalmente para no sentirse culpable de que lo ha relegado a un segundo plano, y a la que vuelve esporádicamente cuando siente la necesidad de hacerlo, para echar una mirada nostálgica a sus cortinas de telaraña. Supongo que ya he asumido este hecho, y lo disfrutaré mientras me apetezca subir a la buhardilla y compartir algo que necesite sacarme del pecho a tecleos.

Hoy toca hacerlo hablando de una película.
No voy a hacer un artículo en plan crítico de cine, sino que voy a expresar más bien cómo fue mi experiencia pre, durante y post, ya que creo que poca gente quedaría inmune de un antes y un después ante una obra como esta.
Ayer me encontraba yo en otra de esas interminables y aburridas noches de sábado en Ferrol, una ciudad en la que la mayor alternativa de actividades pra hacer es, hablando mal y rápido, morirse de asco. Uno de mis amigos me contactó entonces y me propuso ir al cine.
-¿Por qué no? -contesté. -¿Qué vamos a ver?
- La Carretera.
- ¿La Carretera? ¿Y eso de qué va? -no tenía ni idea, sinceramente. Una muestra más de lo desconectada que ando en los últimos años del mundo que me rodea.
- Es una en la que actúa Vigo Mortenssen.
- ¡Vale, vamos! -contesté inmediatamente.
Vigo Mortenssen, además de que a sus más de cincuenta años está de muy buen ver y es una de las personas más interesantes que se pasean por las pantallas grandes bajo la profesión de actor, suele elegir papeles interesantes como su propia persona indica por lo que, no puede estar mal, me dije.
Allá fuimos.
En la cola de las entradas nos encontramos con conocidos de mi amigo que también venían a ver la pelicula. Mientras esperaba con ellos les oí mencionar palabras como zombis caníbales y apocalipsis... y me empezó a entrar el canguelo. Inmediatamente busqué en un folleto-revista de cine alguna referencia para ver en qué demonios de película me estaba metiendo.
Bueno, -me dije - siempre puedo echar una cabezadita, total ya estoy media dormida...

Cuando salí del cine eran casi las 3 de la madrugada y yo estaba lejos de estar dormida.

La película, basada en la novela que lleva el mismo título y que ha sido galardonada con premios tan importantes como el Pulitzer, fue escrita por el autor Cormac McCarthy.
(AQUI EMPIEZO A HABLAR DEL ARGUMENTO, O LO QUE COMUNMENTE EN INTERNET SE LLAMAN SPOILERS)
La trama gira en torno a dos personajes centrales, un padre y su hijo de unos 10 años, que han de sobrevivir en un entorno hostil producido por una hecatombe apocalíptica que no se menciona y que ha arrasado el mundo y llevado a la población humana al borde de la extinción. Viajan hacia el sur siguiendo la carretera con la esperanza de huir del frío y encontrar allí un lugar en el que la supervivencia resulte más sencilla.
Por el camino tendrán que sobrevivir no sólo al frío y al hambre sino también al hambre de quienes como ellos han sobrevivido y se encuentran en una desesperación extrema que pone a prueba la verdadera naturaleza de cada ser humano, convirtiéndoles en caníbales y cazadores de su propia especie.
Antes de continuar he de aclarar que no me he leído todavía el libro y por tanto mis conclusiones y explicaciones se basan únicamente en la adaptación cinematográfica, aunque por lo que he leído en numerosas críticas de seguidores del libro, es realmente fiel al texto.
Uno de los aciertos de la obra es el hecho de que toda la trama transcurra ya años después de ese misterioso apocalipsis que pende sobre nuestras mentes a lo largo de todo el filme. Creo que ya estamos sobresaturados de películas sobre catástrofes en las que se gastan millones de dólares en efectos especiales para mostrarnos cómo será el fin del mundo. En The Road no se muestra eso, sino sus consecuencias. Vemos cómo viven los personajes después de que haya pasado, y respiramos la historia  y la tensión en el ambiente. Eso lo hace terriblemente más creíble.
La ausencia de multitud de personajes remarca el hecho de la destrucción casi total de la humanidad, y ésta es subtituída por personajes abstractos que parecen tomar vida en la película:
- el frío, del que pretenden huír y que los acompaña durante todo el viaje, como un compañero fiel que les recuerda que las sonrisas no serán más que un engaño.
- la muerte, una constante en la obra. La muerte como liberación, la muerte como anhelo, la muerte como rendición. Llega a convertirse en una esperanza por la que seguir avanzando, deseando fervientemente llegar a ella con lo que algún día se consideró honor y de forma rápida e indolora, huyendo de convertirse en el desayuno de aquellos que han abandonado sus principios.
- el miedo. Es el personaje invisible más patente, no sólo por que acompañe a los personajes de cuyos actores lo han sabido representar magistralmente, sino por que nos acompaña a nosotros mismos, a los espectadores, arrastrándonos a la desesperación de ese planeta desolador del que nuestra mente hace esfuerzos por huir tratando de recordarnos que sólo es una película. 

Estos personajes invisibles acompañan al padre, quien sufre flashbacks de recuerdos de la vida pasada, anterior al cataclismo, en los que conocemos el rostro de la madre, cuya presencia acompaña a los personajes a lo largo de su viaje através de los recuerdos. El padre lucha por su propia supervivencia a fin de asegurar la de su propio hijo, quien nació ya posteriormente al apocalipsis y jamás ha conocido el mundo de color que su padre puede recordar y sufrir. El padre se esfuerza no sólo por mantener a su hijo vivo sino por mantener "el fuego", la humanidad en el corazón de una criatura nacida en un mundo de miedo y desesperación, por avivar en él la esperanza en que todavía existen "hombres buenos". La evolución de ambos personajes es fantástica, y parece inevitable el hecho de que, llegados a tal punto, los odios que se derivan del miedo y la desesperación lleven al padre a traicionar aquello que él mismo trata de inculcar a su hijo, y sea éste quien, en su inocencia, le recuerde que siguen siendo "buenos".
Otro acierto en mi opinión es la ausencia de nombres, incluso de los personajes principales. Es más, sobre todo de los personajes principales. Hace de ello una historia universal. El amor y la lucha de un padre por un hijo. Todo el mundo entiende esa escena en la que sobran las palabras. Podría haber visto esta película en ruso, y la habría entendido a la perfección. Una historia sin nombre propio es una historia que puede trasponerse.
Es una historia de supervivencia en la que se deja patente que el ser humano sigue siendo un animal creado por la Naturaleza, y que como tal, llegado  al extremo, reacciona como cualquier otro animal, matando por su propia vida. El que seamos humanos nos hace seres vivos, y por tanto carne. Nuestra herencia histórica y nuestros recuerdos hacen que ante hechos tan extremos como el canibalismo por la supervivencia pura nos hagan enfrentarnos a un dilema: ¿seríamos capaces? Yo todavía no he sido capaz de responder a esa pregunta.
Quizá lo que más sorprenda, en algunos casos decepcione, es el final. Creo que el autor de la obra fue consciente de lo tremendo de la obra que había ido escribiendo hasta entonces, una historia de terror de un realismo innegable. Se abrían ante él dos posibilidades para el final: la esperanza y la desesperanza para la raza humana. En su condición de ser humano eligió la primera y creo que, aunque mucha gente esperaba el segundo final, es algo que no debemos reprocharle, sino aplaudirle y agradecerle. El escribir esta obra es en sí mismo recorrer esa carretera en nombre de la humanidad, hacer la prueba de enfrentarse a lo que nosotros tendríamos que enfrentarnos, y luchar por conservar el fuego. Creo que el que haya elegido el final que eligió, nos da una esperanza como raza.
Quienes crean lo contrario, probablemente no tendrían tantas dudas como yo al contestar a la pregunta de si serían capaces o no de traspasar los límites.

Ayer tuve que tragarme capítulos de alguna estúpida serie absorbecoco para poder dormir y esta mañana de nuevo únicamente la trama de The road ha sobresaltado mi mente, hasta que no me quedó más remedio que acudir a La Última Parada y dar un podo de rienda suelta a mis reflexiones. Sé que vendrán muchas más. No es una obra que se olvida en un día o en un texto.

Refiriendonos a ella ya por último como película, me ha sorprendido o quizá más bien decepcionado que no haya tenido ni una sóla nominación a los Oscar, ni a ningún otro premio importante que yo haya visto. Lo único que encontré es una nominación a los Bafta en la categoría de mejor fotografía. Sinceramente, ello me parece una muestra de la Academia al lavado de cerebro que se pretende hoy en día con el cine. Cine de entretenimiento. Nada que haga pensar demasiado al espectador. Nada que invite a la reflexión.
Por mi parte, es una obra que merece todo mi reconocimiento y cada uno de los implicados en llevarla acabo tiene mi respeto y mi admiración. Será una de mis obras de referencia, aunque tardaré mucho en estar preparada para volver a verla, al igual que necesitaré prepararme a conciencia para abordar el libro.

2 comentarios:

Kaoru Himura-Takarai dijo...

No sabes las ganas que le tengo yo. Primero, por Viggo Mortensen, del que me encanta lo que dices, porque efectivamente es una persona interesantísima, y uno de mis actores favoritos.
Y, segundo, porque el argumento, la imagen y todo tiene una pinta estupenda.
Y, por lo que cuentas, creo que me encantará.

Natalia Corbillón dijo...

no creo que salgas decepcionada del cine. Eso sí, advierto que no es una película fácil. Es una de las películas más duras que he visto y hay que tener cierta actitud para verla. Si tienes un día de bajón ni se te ocurra, o saldrás con ganas de suicidarte. xD