martes, 9 de noviembre de 2010

La nueva generación de cerdos ¿felices?

Acabo de leer por el Tuenti una carta de una profesora, hastiada hasta la médula de las contestaciones que cosecha en sus clases de Geografía e Historia, fruto de la influencia de esa nueva remesa de "sabios de la calle" que encabeza Belén Estéban. 
Es algo que también yo veo cada día y sufro en carne propia siendo escritora, pues hoy en día la gente se desangra si tiene que gastar 15 euros al mes en un libro, pero despilfarran 100 en ropa casi cada semana. 
Es un tema realmente alarmante, y me aterra la posibilidad de que mis hijos se conviertan en lo que ahora abunda, gente que se autoproclama sabia por renegar de todo lo que huele a cultura, ya que "no es guay". Si somos lo que somos es gracias a la cultura. Esos machitos cuyas prioridades en la vida por orden alfabético son su coche y su cubata, no tendrían un coche de no haber sido por las matemáticas y la física, y no tendrían su cubata de no haber sido por que mucha gente a lo largo de la historia dedicó su vida a experimentar con la fruta y los cereales hasta conseguir una bebida refinada. Tampoco tendrían un vaso en el que beberla si alguien no hubiese manipulado la arena hasta conseguir el vidrio. No tendríamos hamburguesas, ni iPhones, ni ordenadores ni internet. Viviríamos como todavía viven algunas tribus en la Selva, aunque quizá así el mundo estaría mejor. Quizá debiésemos invitar a todas estas personas que dicen que no necesitan saber todas estas cosas para vivir a que se muden a la selva, ya que ahí es donde realmente no lo necesitan. En esta sociedad en la que vivimos hoy, se requieren ciertos conocimientos sobre ella para ser "útil" a la comunidad, principio básico NATURAL de toda especie. Así hemos creado la sociedad decadente en la que caminamos hoy, dejando que los nuevos "ignorantes que todo lo saben" se multipliquen. Llevan por lema "mejor ser un cerdo feliz que un sabio infeliz" pero yo me pregunto, ¿son realmente felices hoy en día? Yo no lo creo. 

Aquí os dejo la carta de la profesora.

El síndrome Belén Esteban

Como profesora, las preguntas de los alumnos que más me cuesta responder convincentemente son sobre porqué hay que estudiar cosas que a ellos les parecen inútiles o absurdas, como la Historia o la Geografía. Yo tengo claro qué me aportan a mí, pero de todas las razones que hay para estudiar estas cosas, yo les hago hincapié en lo necesarias que son estas disciplinas para comprender el mundo en el que viven: las coordenadas de espacio y tiempo, que al fin y al cabo son las que tratan la Geografía y la Historia , nos ayudan a conocer el sitio que ocupamos en el mundo y a comprender de dónde vienen todas nuestras realidades. Que todo eso les puede parecer ajeno y absurdo, pero que muchas de las cosas que estudian tienen que ver con su vida real y que, quieran o no, les afectan.


Por ejemplo, ¿quieres saber por qué tienes a tu lado a un compañero que viene de Ecuador? ¿por qué habla el mismo idioma que tú? ¿quieres entender por qué un señor, por nacer con el apellido Borbón, va a ser "rey" y el Estado Español le va a dar mucha pasta (que vendrá de los impuestos que tú pagues de mayor)? ¿por qué lo que digan unos señores europeos en Bruselas va a repercutir - y mucho - en tu vida? Todo eso es geografía. Todo eso es Historia.


Algunos entienden qué quiero decir, otros no. Yo no llevo mal las preguntas, las protestas... son críos. Es normal. Donde me desarman del todo y me dejan sin respuestas es cuando me dicen que todo eso les da igual. Que para qué quieren saber dónde está Marruecos, si no van a ir nunca. Para qué conocer el tipo de elecciones que hay en España, si ellos no tienen la intención de votar jamás. Que les resbala que haya una guerra en Irak, que media África se esté muriendo de hambre o que la Unión Europea diga "bla". Si ni siquiera les interesa eso, imaginaos lo complicado que me resulta hacer que se interesen por lo que hacían señores de hace cinco siglos, por muy apasionante que yo intente pintarlo.


Y, Lo que llevo peor con diferencia, es esa actitud de orgullo con el que exhiben su ignorancia y su cortedad de miras. Esa actitud de "no sirve para nada, no me interesa. Eso que cuentas y a lo que dedicas tu vida es una mierda. Yo quiero jugar a la Play / irme de compras al Centro Comercial y ya". La tienen conmigo, que enseño Historia, pero también que los profes de lengua, de biología, de matemáticas. El desprecio por los libros, por el Arte, por la Cultura , por las Ciencias... no es algo tan raro, y puede conmigo.


Últimamente esa actitud está más de moda que nunca. Tenemos una perfecta encarnación en la dichosa Belén Esteban, que no sabe nada, no quiere saber nada y se jacta de ello. La mala educación, la zafiedad y la ignorancia puestos en un pedestal día tras día. Todo el mundo la aplaude porque ella es "auténtica" (signifique lo que signifique eso). Conozco a mucha gente a la que le gusta ver a la Esteban y es curioso, porque hay toda clase de personas entre su público. Entre ellos, los que más me llaman la atención son dos tipos: la gente que tiene (o cree que tiene) más educación que ella y la ve como un divertimento, incluso algunos como un consuelo (yo soy mejor que ella), o los que son como ella, que han visto como la ignorancia y la mala educación también te pueden hacer triunfar en la vida y que hay que sentirse orgulloso de ello. Eso me da miedo: que se extienda y que sirva de ejemplo a más bobos, que opinen que el no saber nada es estupendo. Que el presumir de ser zafio e inculto se convierta en políticamente correcto y sea bien visto.

"Eh, que yo no quiero ayuda de nadie, que no necesito ayuda, leche" dice la Esteban en un momento de estos cuatro minutos de despropósitos. "Como yo no he pillado esa revolución -la industrial- tres narices me importa"- un argumento que podría haber empleado uno de mis peores alumnos.
En fin... lo grande es que estoy convencida de que la mayor parte del público (y muchos de los de las mesas) no tenían ni idea de que la chica estaba metiendo la zarpa hasta el fondo y más allá y reían y aplaudían porque lo decía el regidor.

Entendedme: yo no critico a la gente que no sabe. Yo no sé mucho de tantísimas cosas... tampoco creo que tenga que ser motivo de vergüenza el no haber estudiado, el no hablar correctamente o el tener lagunas de conocimiento. Lo que me revienta es la actitud contraria, la exhibición con orgullo de la ignorancia y el menosprecio a cualquier cosa que huela a sapiencia. Me duele el desprecio a la educación, en todos sus sentidos. Me duele... y me da una pena que me muero.

3 comentarios:

Kaoru Himura-Takarai dijo...

Buuuufff, sin comentarios. Me quema (y escama) tanto la gente que ni sabe, ni quiere saber y que encima se jacta de su ignorancia. Decía Goethe en su Werther que "los equívocos y la negligencia causan en el mundo más daño que la astucia y la maldad". La ignorancia es el arma más peligrosa para nuestra autodestrucción. Y parece que cada vez se premia más la estupidez.

Natalia Corbillón dijo...

Pues sí. Hoy en día nos creemos libres y es cuando menos libertad tenemos, ya que nos están quitando la libertad de pensamiento... y es lo peor.

Kabul dijo...

Cuanta razón en tan poco. Yo estudio rodeada de mucha gente así, aunque a esta edad y a estas alturas (en un 2º de bachiller, siendo yo repetidor) es sustituida por un "estudio lo que me sirva para hacer dinero" lo cual también es un poco doloroso, al menos para mí.

Muy buen post y muy buena la carta de la profesora :)